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El archivo y la biblioteca de Graciela Taquini se incorporan al Centro de Estudios Espigas


Lunes, 24 de agosto de 2026


El Centro de Estudios Espigas recibió el fondo documental y la biblioteca de Graciela Taquini, artista, historiadora del arte, curadora, docente y figura pionera del videoarte y los nuevos medios en la Argentina. El conjunto reúne su archivo personal y profesional, una importante biblioteca especializada en arte contemporáneo —con particular énfasis en videoarte y nuevos medios—, documentación vinculada con sus proyectos curatoriales y de investigación, y una extensa colección audiovisual en formatos DVD y VHS.

Nacida en Buenos Aires en 1941, Graciela Taquini —Grata, como es conocida entre amigos y colegas— es profesora y licenciada en Historia de las Artes por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Cursó la carrera de Historia de las Artes cuando esta disciplina acababa de incorporarse a la oferta académica de la UBA y se graduó en 1969, formando parte así de una de sus primeras generaciones de egresados. A lo largo de una trayectoria de más de cinco décadas desarrolló una actividad que atravesó la investigación y la docencia, la gestión cultural, la curaduría y la producción artística. Desde la década de 1980 se convirtió en una de las figuras centrales para la investigación, difusión y legitimación del videoarte y los nuevos medios en la Argentina. Su producción artística se ha concentrado especialmente en el video experimental, y sus obras integran colecciones nacionales e internacionales. En 2012 recibió el Premio Konex de Platino en Video Arte y es miembro de número de la Academia Nacional de Bellas Artes.

El ingreso de su fondo a Espigas permite reunir y preservar las distintas dimensiones de una trayectoria que la propia Taquini define a partir de tres perfiles: “la artista, la crítica y la historiadora”. En la entrevista realizada con motivo de la incorporación del archivo, subrayó que estos aspectos estuvieron siempre estrechamente vinculados: “son tres aspectos en los cuales me desarrollé desde el punto de vista también teórico, no solamente de difusión”.

La conformación de este archivo acompaña, además, la temprana elección de Taquini por los lenguajes experimentales. Luego de graduarse en la UBA continuó su formación en Europa y, según recuerda, fue allí donde comenzó a interesarse especialmente por las prácticas que se apartaban de los marcos tradicionales. “¿Por qué me interesó lo experimental? Porque quería salir de lo convencional, quería salir, digamos, de un discurso repetitivo”, señala. Su interés se dirigió desde entonces hacia obras que incorporaban otras materialidades, tecnologías y formas de producción y circulación.

Un momento decisivo se produjo en 1975, cuando descubrió la obra del documentalista antropológico Jorge Prelorán, encuentro que abrió una línea de trabajo e investigación en torno al audiovisual que desarrollaría durante las décadas siguientes. “Yo descubro la obra de Prelorán y ahí [...] descubro el audiovisual”, recuerda Taquini. Pero inmediatamente precisa que su proyecto intelectual fue más amplio que el estudio de un medio específico: “A mí me parece que lo importante es que exista un pensamiento alrededor del quehacer de los artistas”.

A mediados de la década de 1980 se integró al equipo del Centro Cultural San Martín, donde se convirtió en una figura pionera en la difusión del video experimental en la Argentina. Allí comenzó a consolidar un recorrido como curadora especializada en video y prácticas audiovisuales que continuaría posteriormente en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires y a través de numerosas exposiciones y proyectos realizados en la Argentina y en el exterior. Esta tarea de difusión se extendió también a los medios de comunicación: participó en programas y espacios de televisión dedicados al arte contemporáneo y a los nuevos medios, contribuyendo a acercar estas prácticas a públicos más amplios. Paralelamente, desarrolló una sostenida labor de investigación y escritura y fue autora de varias historias del video argentino, contribuyendo a construir una historiografía de un campo que todavía ocupaba una posición marginal dentro de los relatos del arte contemporáneo.

En 1988 realizó su primer video, iniciando una producción artística propia que se desarrollaría en paralelo con su actividad como historiadora, crítica y curadora. Su relación con el audiovisual articuló así la investigación histórica y la reflexión teórica, la difusión y la curaduría con la propia práctica artística.

Un archivo para investigar la historia del videoarte y los nuevos medios

El fondo constituye un conjunto especialmente significativo para el estudio del desarrollo del videoarte, las prácticas audiovisuales experimentales y los nuevos medios en la Argentina. Incluye una biblioteca especializada en arte contemporáneo, con un núcleo particularmente relevante dedicado al videoarte, el audiovisual y los nuevos medios, junto con una amplia colección de materiales audiovisuales en VHS, DVD y otros soportes, cuya preservación plantea el desafío de la migración y conservación de estos formatos tecnológicos.

A ello se suma documentación vinculada con las investigaciones desarrolladas por Taquini a lo largo de su carrera y materiales que permiten reconstruir tanto sus estudios sobre el audiovisual como su participación en la construcción de una historia del video argentino.

Otra zona fundamental del archivo está constituida por la documentación de sus proyectos curatoriales: anotaciones, materiales de trabajo y registros que permiten reconstruir los procesos intelectuales y espaciales que precedieron a las exposiciones. Para Taquini, la curaduría fue también un terreno de experimentación: “Me gusta porque me gusta pensar los espacios”, afirma, y define su búsqueda como un intento por “romper con la idea de cubo blanco” y evitar la reiteración de las formas tradicionales de exhibición.

Preservar una memoria personal y colectiva

Para Taquini, la incorporación de su archivo a Espigas representa la culminación de un proceso iniciado con su propia formación como historiadora del arte y continuado a través de décadas de investigación, producción artística, curaduría, docencia y gestión. Define el conjunto como “un archivo desordenado, muy personal”, construido a lo largo de una vida y estrechamente relacionado con su interés por preservar la memoria del campo audiovisual experimental.

La decisión de confiarlo al Centro de Estudios Espigas estuvo ligada especialmente a la posibilidad de garantizar no solo su conservación sino también su acceso público. Taquini destaca a Espigas como “un lugar democrático”, abierto a estudiantes e investigadores, más que un archivo limitado exclusivamente a su custodia.

La artista señaló asimismo la importancia de que su fondo se incorpore a un conjunto creciente de archivos de mujeres preservados por Espigas. Al mencionarle que el Centro alberga archivos como los de Mariette Lydis, María Martorell, Mabel Rubli, Alicia Díaz Rinaldi y Alicia Penalba, Grata concluyó: “Me encanta estar acompañada en una ronda con todas ellas”.

El Centro de Estudios Espigas iniciará las tareas de identificación, catalogación, conservación y digitalización del fondo, con especial atención a sus materiales audiovisuales y a la migración de los soportes que así lo requieran. Una vez procesado, el archivo permitirá poner a disposición de investigadores, estudiantes y público general un conjunto documental fundamental para estudiar la historia reciente del arte argentino desde una perspectiva única que articula producción artística, investigación, curaduría, gestión, docencia y experimentación tecnológica.

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